
Antes del logo existe una intención.
El propósito funciona como una brújula. Ayuda a decidir qué se muestra, qué se omite, qué tono se usa y qué tipo de experiencia debe construir la marca.
Una identidad fuerte no depende de tener más recursos visuales, sino de tener una idea suficientemente clara para ordenar todos los recursos.
Idea central
Resume qué representa la marca y qué debe transmitir.
Jerarquía
Ordena mensajes principales, secundarios y puntos de énfasis.



